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Identidad múltiple
  Mutaciones  
Thu, 18 Jan 2007 19:44:25 +0100

Quiero llamar su atención sobre otro indicador de los profundos cambios que ustedes deben asimilar y asumir en el vertiginoso momento presente que viven. En esta ocasión, como en otras tantas, la señal de cambio queda representada, se expresa, en un elemento más o menos cotidiano –trivial, si quieren– mucho antes que en los claustros: la portada de una revista.



El texto de la portada reza lo siguiente: "Personaje del año. Tú. Sí, tú. Tú controlas la Era de la Información. Bienvenido a tu mundo." En el interior de la publicación, pueden encontrar un interesante artículo al respecto que se centra, fundamentalmente, en el factor de cambio más evidente –aunque no por ello menos importante– , es decir, en la conversión del individuo en parte activa en los procesos de generación, emisión y difusión de información, datos, conocimiento...
Así, podría interpretarse que esta publicación, que acostumbra a elegir a un solo personaje como el más relevante de cada año, esta vez ha rizado el rizo escogiendo a todas y cada una de los millones de personas cuyos rostros se reflejan a diario, como en el diseño de la portada, en las pantallas de sus ordenadores. No cabe discutir ese protagonismo, pues se trata de un hecho consumado y debido es reconocerlo.
Sin embargo, pecarían ustedes de escasez de visión si en esa portada sólo apreciaran –y admitieran– la parte de protagonismo que les toca a cada uno por su condición de "individuo particular frente al ordenador", pues tal relevancia sólo es posible por la presencia simultánea y articulada de otros dos actores. Dicho de otro modo, el protagonismo ahí expresado es el resultado de tres factores, una "Santísima Trinidad", si se me permite, en la que cada parte es una y trino: Humano, Cyborg, y Red.
Humano es el usted que ya conoce –o debería conocer–. Cyborg, es usted en simbiosis con su ordenador (y no sólo los personales. ¿Va usted ya a algún sitio sin su móvil? ¿Cuánto tardarán en llevarlo implantado?). Red es el ente planetario en el que Humano y Cyborg conforman las neuronas y axones de lo que podría llamarse una "mente global incipiente", estado al que acaban de acceder, aún no alcanzan a comprender, pero ya no pueden eludir.
No voy a extenderme más, pues es tarea suya interiorizarlo, pensarlo, asimilarlo. Sí, esta vez el protagonista es usted, sin saber hasta qué punto. No se duerman en los laureles y asuman la responsabilidad.
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Larga vida
  Sondas  
Mon, 23 Oct 2006 11:55:33 +0200

La computadora de a bordo me avisa de la aparición en la prensa generalista de las declaraciones de un prestigioso científico dedicado a la que ha sido, necesariamente, la tarea fundamental de un ser vivo como es el ser humano: lograr vivir lo máximo posible de la mejor manera posible; o sea, darle esquinazo a la muerte.
Como digo, esta pretensión de nuestra especie lo es desde que tenemos noticia y las mencionadas investigaciones no son más que otro paso en esa dirección, avance propiciado por una serie de factores que han hecho que el mundo que están viviendo esté en pleno proceso de cambio –y por lo tanto, en plena crisis–: los progresos en genética, bio-tecnología y el acelerado desarrollo de computadoras que ayudan en la tarea.
Extender la esperanza de vida a 150, 200, 300 años... significará, no les quepa duda, un cambio radical en la percepción de la propia vida, del mundo, del paso del tiempo, de su modo de trazar sus planes vitales. Sin embargo, debo advertirles de que también esconde un peligro: la posibilidad de que sólo unos pocos pretendan ser los beneficiados de tales logros. Y en esta ocasión, dada la importancia del beneficio, la resignación ante el privilegio de unos pocos se hará difícil de sostener. La mayoría de ustedes han estado tolerando y resignándose ante ciertos privilegios consolándose con la idea de que, al final, ricos y pobres, acabarían en el mismo sitio: muertos. Pero ¿creen que sucedería lo mismo en este caso? ¿Seguirían ustedes trabajando todas sus vidas para que, al final, ustedes se murieran y fueran otros los que siguieran disfrutando de la vida?
Nada debe detener esas investigaciones; la especie lleva persiguiendo su objetivo desde que tenemos consciencia y nada podrá evitarlo. Pero será mejor que hagan un ejercicio de previsión si no quieren que les cueste más caro de lo que ya les está costando.
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Ideas muertas
  Ideas muertas  
Tue, 26 Sep 2006 12:01:52 +0200

"Una vez más se pudo ver que el conocimiento no consiste en poner al hombre frente a la pululación innumerable de los hechos brutos, de los datos nudos. Los hechos, los datos, aun siendo efectivos, no son la realidad, no tienen ellos por sí realidad y, como no la tienen, mal puede entregarla a nuestra mente. Si para conocer, el pensamiento no tuviese otra cosa que hacer sino reflejar una realidad que está ya ahí, en los hechos, presta como una virgen prudente esperando al esposo, la ciencia sería cómoda faena y hace muchos milenios que el hombre habría descubierto todas las verdades urgentes. Mas acontece que la realidad no es un regalo que los hechos hacen al hombre. Siglos y siglos los hechos siderales estaban patentes ante los ojos humanos y, sin embargo, lo que estos hechos presentaban al hombre, lo que estos hechos patentizaban no era una realidad, sino todo lo contrario, un enigma, un arcano, un problema, ante el cual se estremecía de pavor." (1932)


El ser humano, para el que la circunstancia es enigma, problema, necesita respuestas. Para obtenerlas, se planta ante los hechos –los datos– que la circunstancia le presenta y los interpreta, o sea, fabrica, construye una respuesta. Necesita respuestas hasta tal punto que, de no tenerlas, se las inventa; y en muchos casos eso implica una "deformación" de los hechos –por las buenas o por las malas– para que se ajusten a la respuesta que se acaba de sacar de la manga, o por lo menos lo parezca. Porque el humano necesita, además, que las respuestas sean efectivas, que alivien la angustia del problema, necesita que le sirvan para ir tirando, para saber qué tiene que hacer.
Cada vez que se desvela un nuevo dato, cada vez que se produce un nuevo hecho, la circunstancia cambia –luego cambia el problema–, por lo que nos vemos obligados constantemente a revisar las respuestas que teníamos para comprobar si aún siguen siendo efectivas, útiles para seguir tirando, para manejarnos en la circunstancia. Si las respuestas que veníamos utilizando, por certeras que fueran, dejan de cumplir su papel de solución al problema se convierten en ideas caducas, en ideas muertas, en ideas inútiles, a fin de cuentas, que no nos sirven para solventar la circunstancia.
Pongamos un ejemplo:
Durante mucho tiempo, para el ser humano la Tierra fue plana. Esta idea, que en su momento sirvió como respuesta, como solución efectiva, en el año 2006 arranca en la mayoría de ustedes sonrisas condescendientes ante la tierna ingenuidad de sus antepasados; hoy, la mayoría de ustedes afirmarán, apoyados en hechos, en datos comprobados, que esa idea no sirve, que la Tierra es, "en realidad", esférica.
Si les digo que en el año 2006 aún hay quien defiende que la Tierra es plana, sus sonrisas condescendientes puede que se conviertan en burlonas: ¡¿cómo puede alguien defender semejante idea?! ¡Tenemos pruebas, hechos, datos, que demuestran que eso no es así!, proclamarán ustedes, con toda lógica. Comprendo, desde luego, su airada reacción, pero entonces ¿cómo es posible que ustedes sigan manteniendo que el mundo es como la imagen de la izquierda, cuando las pruebas, los hechos, los datos indican que es como la de la derecha?


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