H. Juke    
 
"Se vive y se aprende. O no se vive mucho."  
 
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Ideas muertas
  Ideas muertas  
Tue, 26 Sep 2006 12:01:52 +0200

"Una vez más se pudo ver que el conocimiento no consiste en poner al hombre frente a la pululación innumerable de los hechos brutos, de los datos nudos. Los hechos, los datos, aun siendo efectivos, no son la realidad, no tienen ellos por sí realidad y, como no la tienen, mal puede entregarla a nuestra mente. Si para conocer, el pensamiento no tuviese otra cosa que hacer sino reflejar una realidad que está ya ahí, en los hechos, presta como una virgen prudente esperando al esposo, la ciencia sería cómoda faena y hace muchos milenios que el hombre habría descubierto todas las verdades urgentes. Mas acontece que la realidad no es un regalo que los hechos hacen al hombre. Siglos y siglos los hechos siderales estaban patentes ante los ojos humanos y, sin embargo, lo que estos hechos presentaban al hombre, lo que estos hechos patentizaban no era una realidad, sino todo lo contrario, un enigma, un arcano, un problema, ante el cual se estremecía de pavor." (1932)


El ser humano, para el que la circunstancia es enigma, problema, necesita respuestas. Para obtenerlas, se planta ante los hechos –los datos– que la circunstancia le presenta y los interpreta, o sea, fabrica, construye una respuesta. Necesita respuestas hasta tal punto que, de no tenerlas, se las inventa; y en muchos casos eso implica una "deformación" de los hechos –por las buenas o por las malas– para que se ajusten a la respuesta que se acaba de sacar de la manga, o por lo menos lo parezca. Porque el humano necesita, además, que las respuestas sean efectivas, que alivien la angustia del problema, necesita que le sirvan para ir tirando, para saber qué tiene que hacer.
Cada vez que se desvela un nuevo dato, cada vez que se produce un nuevo hecho, la circunstancia cambia –luego cambia el problema–, por lo que nos vemos obligados constantemente a revisar las respuestas que teníamos para comprobar si aún siguen siendo efectivas, útiles para seguir tirando, para manejarnos en la circunstancia. Si las respuestas que veníamos utilizando, por certeras que fueran, dejan de cumplir su papel de solución al problema se convierten en ideas caducas, en ideas muertas, en ideas inútiles, a fin de cuentas, que no nos sirven para solventar la circunstancia.
Pongamos un ejemplo:
Durante mucho tiempo, para el ser humano la Tierra fue plana. Esta idea, que en su momento sirvió como respuesta, como solución efectiva, en el año 2006 arranca en la mayoría de ustedes sonrisas condescendientes ante la tierna ingenuidad de sus antepasados; hoy, la mayoría de ustedes afirmarán, apoyados en hechos, en datos comprobados, que esa idea no sirve, que la Tierra es, "en realidad", esférica.
Si les digo que en el año 2006 aún hay quien defiende que la Tierra es plana, sus sonrisas condescendientes puede que se conviertan en burlonas: ¡¿cómo puede alguien defender semejante idea?! ¡Tenemos pruebas, hechos, datos, que demuestran que eso no es así!, proclamarán ustedes, con toda lógica. Comprendo, desde luego, su airada reacción, pero entonces ¿cómo es posible que ustedes sigan manteniendo que el mundo es como la imagen de la izquierda, cuando las pruebas, los hechos, los datos indican que es como la de la derecha?


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